Su refugio

Vete tú a saber dónde va, vete tú a saber cómo lo consigue, y vete tú a saber por qué lo hace.

Te sorprenderá de igual modo si es con mucha gente alrededor, en un centro comercial, en un partido de fútbol o en una manifestación, igual que si es, por el contrario, encerrado solo en el baño, o si coge la bicicleta para irse a las afueras de la ciudad, o si pilla unas vacaciones para ver el desierto del Sahara. Intentará, en cualquier caso, aislarse del entorno; tratará por todos los medios de cobijarse.

A lo mejor será un hobby. A lo mejor se trata de una persona. Quizá sea un libro. Puede ser el alcohol. Cabe la posibilidad de que busque sexo por las noches entre callejas oscuras. Y no descartes que simplemente se trate del recuerdo del pasado.

¿Quién sabe?

Sin embargo, a pesar del carácter variopinto de la enumeración de más arriba, esa persona está buscando, en definitiva, un lugar donde estar a salvo: está buscando, qué duda cabe, un refugio.

Su refugio.

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Fatídico

Es un pensamiento extremadamente negativo, lo sé, pero no puedo desembarazarme de él; no hay ningún argumentario lógico que haga mella en su poder; lo que me invento para sobreponerme a esa idea no dejan de ser falacias bienintencionadas y lugares comunes. Es irreprochable; es deprimente pero es auténtico; desolador y liberador. Me lleva a las lágrimas pero me deja en una especie de cumbre. ¿Alta? Sí… pero vacua; vacua porque a partir de ella, a partir de ese momento de soledad y tristeza, ya no hay nada más. Nada ocurrirá que antes no haya ocurrido; a los pies de esa cumbre reside todo lo que un ser humano puede vivir.

Odio

Te deseo en los años que te restan de vida la mayor podredumbre que el destino te depare y tu espíritu desbordado con ella se vea. Puedes, por mí, desintegrarte como un perro atropellado en el arcén de una carretera, que no sólo no lo voy a sentir sino que además me voy a alegrar. Porque eres un hijo de perra; sí, tu madre era la perra más puta de toda la comarca. Y yo me cago en todos tus muertos. Eres un perro: uno mal educado; eres un cerdo integral: la persona con menor capacidad de higiene que he conocido en mi vida. Hueles a mierda, un dato que nadie puede poner en duda, porque desprendes el tufo de alguien que no se ducha nunca. Nunca, mamarracho… buitre malnacido. Hueles mal, das asco, hijo de puta, pero no sólo eso; no, no; el olor que desprendes por dentro es todavía peor. Estás podrido, hijo de perra; podrido. No vales una mierda. Eres escoria: un día quizá suelte yo el freno y te raje el cuello con un cuchillo: porque es lo único que te mereces: morirte desangrándote poco a poco. Pero mientras yo mantenga el pie en el freno… voy, no obstante, a hacer de tu vida, en la medida de toda posibilidad a mi alcance, un infierno. Te juro por Dios que te voy a dar lo que te mereces.

¡Con recursos o sin recursos! ¡Te voy a dar multiplicado por mil todo lo que tú has dado!

¡¡¡Malnacido!!!

¡¡¡¡¡TU MADRE ERA UNA PUTA, DESGRACIAO!!!!!