Su refugio

Vete tú a saber dónde va, vete tú a saber cómo lo consigue, y vete tú a saber por qué lo hace.

Te sorprenderá de igual modo si es con mucha gente alrededor, en un centro comercial, en un partido de fútbol o en una manifestación, igual que si es, por el contrario, encerrado solo en el baño, o si coge la bicicleta para irse a las afueras de la ciudad, o si pilla unas vacaciones para ver el desierto del Sahara. Intentará, en cualquier caso, aislarse del entorno; tratará por todos los medios de cobijarse.

A lo mejor será un hobby. A lo mejor se trata de una persona. Quizá sea un libro. Puede ser el alcohol. Cabe la posibilidad de que busque sexo por las noches entre callejas oscuras. Y no descartes que simplemente se trate del recuerdo del pasado.

¿Quién sabe?

Sin embargo, a pesar del carácter variopinto de la enumeración de más arriba, esa persona está buscando, en definitiva, un lugar donde estar a salvo: está buscando, qué duda cabe, un refugio.

Su refugio.

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