Odio

Te deseo en los años que te restan de vida la mayor podredumbre que el destino te depare y tu espíritu desbordado con ella se vea. Puedes, por mí, desintegrarte como un perro atropellado en el arcén de una carretera, que no sólo no lo voy a sentir sino que además me voy a alegrar. Porque eres un hijo de perra; sí, tu madre era la perra más puta de toda la comarca. Y yo me cago en todos tus muertos. Eres un perro: uno mal educado; eres un cerdo integral: la persona con menor capacidad de higiene que he conocido en mi vida. Hueles a mierda, un dato que nadie puede poner en duda, porque desprendes el tufo de alguien que no se ducha nunca. Nunca, mamarracho… buitre malnacido. Hueles mal, das asco, hijo de puta, pero no sólo eso; no, no; el olor que desprendes por dentro es todavía peor. Estás podrido, hijo de perra; podrido. No vales una mierda. Eres escoria: un día quizá suelte yo el freno y te raje el cuello con un cuchillo: porque es lo único que te mereces: morirte desangrándote poco a poco. Pero mientras yo mantenga el pie en el freno… voy, no obstante, a hacer de tu vida, en la medida de toda posibilidad a mi alcance, un infierno. Te juro por Dios que te voy a dar lo que te mereces.

¡Con recursos o sin recursos! ¡Te voy a dar multiplicado por mil todo lo que tú has dado!

¡¡¡Malnacido!!!

¡¡¡¡¡TU MADRE ERA UNA PUTA, DESGRACIAO!!!!!

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