Un extraño y recóndito lugar. Microrrelato

Se trata de un sitio oscuro, eterno e insondable. No sé exactamente dónde estoy. Sin embargo la sensación que me invade es muy intensa. Nunca antes me he sentido de esta manera. Nunca. Creo que he dejado sencillamente de existir, pero, al mismo tiempo, es la primera vez que me siento tan vivo. Ésa es una reflexión contradictoria; lo sé, pero es una llegada completa, una convicción absoluta: llámame loco si quieres. No necesito tampoco el concurso de los sentidos, sólo una parte profunda de mi cerebro. Y es muy probable que este singular estado, este recóndito lugar, no sea sino la muerte; la eternidad; el pensamiento en su forma más auténtica y pura. Pensar, pensar, pensar, pensar: existir en una forma primigenia de existencia. ¿Qué soy? Nada y todo. Soy las dos caras de la misma moneda, de la moneda opuesta, de todas las monedas, y de ninguna de ellas. Soy Alfa y Omega.

«… No existen ni el espacio ni el tiempo… No siento ninguna carencia aunque nada tengo, porque soy todo, porque soy nada.»

 

 

LA MÚSICA QUE INSPIRA EL TEXTO. Una melodía que dota a la oscuridad con un doble sentido.

LA IDEA QUE DA LUGAR AL TEXTO: Desbarajustar la estrechez del hilo argumental; cerrando los ojos, flotando en el torrente de mis pensamientos y transfiriendo la actividad neuronal a las teclas del portátil. Simplemente la interfase neuronas-portátil.

LA HABILIDAD PARA DESARROLLAR EL TEXTO. Aprendí mecanografía con trece años; debió quedarse esta destreza firmemente adherida en mi mente porque de otro modo no me explico cómo con el paso del tiempo y un entrenamiento interrumpido he logrado retenerla.

Anuncios