La sorpresa. Microrrelato

La principal característica de la sorpresa —disculpad de antemano la redundancia— es que acontece en un inesperado momento, llega, la mayor parte de las veces, en el instante más profundo de la monotonía, cuando tus pensamientos parecen incluir todo el abanico de posibilidades, cuando crees saber. Hay, además, una especie de bruma inamovible —justo antes de su aparición— que te envuelve y te subyuga por completo. Cabría aquí incluir la metáfora de cuando conduces por una autovía, por una larguísima recta, en una noche muy cerrada, cuando la rítmica cadencia de aparición de las señales de tráfico es absolutamente imperturbable y, sin embargo, mediante un fenómeno inasible al intelecto, a través de esa espesa niebla, aparece ella: la sorpresa. Creo que es inútil intentar analizar la génesis de ese acontecimiento; sencillamente ocurre.

El velo incorpóreo que precede al sobresalto —alrededor de quien esto escribe—  se traducía ayer por la tarde en una situación muy frecuente: salgo de mi casa; son las 3:32PM, bajo andando por la calle; observo las balanceantes ramas verdes de las palmeras recortándose contra el más puro azul celeste; los mismos balcones; la esquina y el paso de peatones de siempre; llego al bar y entonces…

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2 comentarios en “La sorpresa. Microrrelato

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