El espía

Llego a casa después de una mañana agotadora. La actualidad y la casualidad me cruzan con el Adagio de Albinoni. En ese momento el cansancio desaparece y la música me transporta a otro lugar, e involuntariamente me pongo a escribir.

 

A veces te inspiras y entras en “resonancia con el universo”. Y flotas. Y te haces invisible. La mayor parte de las ocasiones, retrocedes al pasado; puedes alargar la mano y tocarlo. Recuerdas colores, aromas, sabores. Se trata de un viaje hacia atrás en el tiempo. Te conviertes en un espía al que nadie puede ver; tienes la mejor panorámica.

Sin embargo, afortunada o desafortunadamente, estás fuera de la escena. Si penetraras en ella, perdería nitidez.

Si te sumergieses en ella, te empequeñecerías. Reirías. Y sufrirías.

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