Una foto

Hay algo atemporal en las fotografías. Un vínculo escondido entre los elementos de la imagen y su observador. Se establece una especie de conversación encubierta entre ellos, como la de dos íntimos amigos que, tras muchos años sin verse, aquellos que retiene la foto en su lucha contra el tiempo, intercambian sus vivencias, pero siempre bajo la lupa de su común perspectiva: la amistad.

Los elementos que pueblan y dan concordancia a una foto (o aquellos que la pervierten, e incluso aquellos que adrede la distorsionan) no son visibles, es el observador quien les da forma en su mente. La fotografía es una insinuación, también puede ser explícita como una patada en la espinilla, es una historia, no estática, sino dinámica, pero de velocidad muy lenta, lentísima, que requiere el concurso del espectador para ver su evolución. Es como un cuento.

Las imágenes en un soporte son puentes, son senderos, son rutas, algunos, difíciles de transitar. Una foto de tu infancia no es sino un volcán a punto de entrar en erupción donde nada indica que vaya a explotar. Las fotos nos cuentan cosas, como las de tu ex: experiencias compartidas, dinámicas en el tiempo que una falsa estática nos muestra en su característico formato rectangular.

image

Anuncios