Antes de recorrer la planicie

No sé con exactitud en qué preciso momento me convertí en un adulto, debió ser un proceso gradual que fue engañándome de forma sibilina y encubierta, con la falsa percepción de que el tiempo pasaba y yo, sin embargo, seguía siendo joven. Pero ese proceso no ha podido seguir ocultando la verdad durante más tiempo y he caído en la cuenta (por eso escribo estas líneas) de que mi juventud se ha esfumado. Ahora, por el contrario, he entrado en un territorio desconocido, que sólo he empezado a explorar y arañar su superficie. Una vasta estepa que transmite una tranquilidad infinita, un escenario muy distinto al que en cierto modo representó mi adolescencia. ¿Echo de menos lo que viví en esta última? No lo sé. Una definición de envejecimiento es aquella que dice que envejecer es mirar hacia atrás, y rejuvenecer es hacerlo hacia delante. Sí lo echo de menos, ¡cómo no hacerlo! Viví en mi juventud momentos imperecederos, fascinantes, eternos, pero no quiero volver allí, quiero recorrer esta serena y diáfana llanura; la lozanía perenne no tiene razón de ser; voy a sondear la nueva tierra que se extiende bajo mis pies: la adultez.

Llevo una mochila cargada de cosas, con las que no sé muy bien qué hacer. ¿Crees que debería desentenderme de ellas antes de recorrer la planicie? Algunos de esos objetos están adheridos a mi piel y no sé si quiero deshacerme de ellos, me dolería mucho dejarlos en el suelo y seguir caminando. Miraría hacia atrás muchas veces, con el deseo de volver a por ellos, pero no sería honesto con la nueva tierra que me acoge si así lo hiciese. La mejor opción es coleccionar y reunir nuevas vivencias, meterlas en el zurrón, y si alguna vez abandono la estepa que se expande delante de mis ojos (como acabo de hacer con las montañas que se elevan a mis espaldas), me desharé de todas ellas y penetraré dondequiera que la vida me lleve de nuevo; partiré, en cualquier caso, siempre desde cero. ¿Las echaré tanto de menos como para volver algún día a este preciso lugar, sólo para verlas? ¿Cuántas veces las recordaré? ¿Se desvanecerán? ¿Las olvidaré?

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