El despacho del vagabundo

Necesito escribir

Bienvenido, bienvenida, a «El despacho del vagabundo». Un blog que ha nacido porque siento la imperiosa necesidad de escribir. Un impulso que no he podido contener durante más tiempo y a través del cual, hoy, tras ordenar el caos de las ideas y justificarme a mí mismo su porqué, su razón de ser, he decidido finalmente concebir la primera entrada. Quiero plasmar mis reflexiones, quiero verlas en un espejo, verterlas sobre una pantalla. Voy a fustigarme en cierto modo, porque voy a cotejar mis defectos con mis virtudes, mis fortalezas con mis debilidades, y quiero, con ello, sobre todo, enfrentar mis contradicciones, a las que libre e irracionalmente me entrego, contra mi coherencia, que, de manera inquisitorial, juzga mi actitud.

Los vagabundos no tienen despachos. A través de esta inmaterialidad, pretendo escribir sobre la insaciable e inconclusa pulsión a la que un ser humano se ve expuesto por los distintos vértices que componen su vida y que, al igual que la oficina de un mendigo, nunca podrá representarse; jamás podrá resolverse. Ese lugar, inconexo, como este blog, no es un simple equilibrio de fuerzas, pues si así fuese, la proporción nos daría las coordenadas exactas de las experiencias vitales de los individuos, pero no existen tales coordenadas; no existen los despachos de los vagabundos.

Efectivamente, este blog pretende ser irreal.

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